Dos buenas y una pésima para el municipio de Los Cabos.



La primera noticia buena para el municipio de Los Cabos es  que la secretaría de Economía informa que la Inversión Extranjera Directa (IED) recibida en Baja California Sur durante los últimos 5 trimestres, se dirigió mayoritariamente a Los Cabos y el monto asciende a 640 millones de dólares, aproximadamente 12 mil millones de pesos, orientada prioritariamente a las actividades relacionadas con la hotelería, en especial con la construcción de hoteles, como adelante veremos.

La otra noticia "buena" es que, seguramente a  causa de esa Inversión Extranjera Directa (IED) extraordinaria, la actividad económica del sector secundario, la relacionada con la construcción, en el primer trimestre de 2018 se incrementó en 79%  y eso llevó a que  la actividad económica en general alcanzara el 21.4%.  Esto lo informó apenas el viernes, 27 de julio, el Inegi sobre el primer trimestre de 2018. Lo anterior nos  indica que el crecimiento que se produce solo tiene como origen la IED que se está destinando a la construcción, exclusivamente en el municipio de Los Cabos, a quien como veremos más adelante  le trae también problemas de calidad de vida verdaderamente perniciosos. De cualquier manera, hoy los medios de comunicación oficial festejan con fanfarrias la publicación del Inegi.

La tercera noticia, que no es tan "buena" como las anteriores,  está, sin embargo, estrechamente relacionada con ellas. La Comisión Nacional del Agua (CNA), en su reporte de disponibilidad de agua subterránea  da a conocer datos que nos hacen ver que en Los Cabos, en los últimos 4 años, el problema de disponibilidad del agua ha crecido a niveles hasta  hace poco insospechados. Ninguno de los cinco acuíferos de Los Cabos es saludable, debido al crecimiento desproporcionado de la población y del uso descuidado del líquido vital, como  dice el cliché.  A  cuatro de estos acuíferos se les está extrayendo más agua que la que naturalmente se recarga: los acuíferos de Cabo san Lucas, San José del Cabo, Cabo Pulmo y Santiago son totalmente deficitarios. El acuífero de Migriño, a principios de este año estaba en el umbral donde la recarga es igual al volumen  que se le extrae, pero seguramente, hoy, 6 meses después, ya es deficitario. De acuerdo con la medición que se tuvo en 2014 y que en abril de 2015 se dio a conocer en el Diario Oficial de la Federación, los 5 acuíferos cabeños considerados en conjunto tenían entonces un déficit de 6.93 millones de metros cúbicos; hoy, según el informe más reciente de la CNA, el asombroso déficit es de  ¡26.7 millones! Este dato tampoco tiene precedente en la historia de BCS. Pero de él se guarda silencio y no se dice que es resultado de las actividades que tienen que ver con las dos "buenas noticias" que arriba mencionamos.

En efecto, la IED  de 640 millones de dólares  y el crecimiento de 21.4% de la actividad económica general, están relacionados exclusivamente con la actividad turística masiva, desordenada, no planeada, específicamente con la actividad de la construcción que precede al servicio de los hoteles  y restaurantes en el municipio de Los Cabos.  Durante los últimos 4 años, según datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO), la población en dicho municipio creció aproximadamente en  45 mil personas, de 295 mil en 2014 a 340 mil en 2018. Pero como vimos arriba, la carencia de agua  escaló desde 6.9 millones de metros cúbicos en 2014 hasta los 26.7 millones de hoy , es decir, el problema se agravó  casi en 20 millones de metros cúbicos anuales con el solo crecimiento de 45 mil habitantes.

Los miles de cuartos que actualmente se construyen  con la IED procedente de Estados Unidos es  lo que ha llevado a las cifras récord en la actividad económica del primer trimestre de este año, y, junto a actividades similares de años recientes,  también ha llevado, por supuesto, a incrementar la carencia de agua en casi 20 millones de metros cúbicos.  Con este nivel de actividad de la construcción, y posteriormente con las actividades hotelera, restaurantera y de bebidas y otras, en los diez años siguientes la población de Los Cabos se incrementará al menos en 150 mil habitantes. No quiero ni pensar en los retos  que enfrentarán las autoridades municipales para satisfacer esa demanda de agua que esos ciudadanos requerirán.

Es verdaderamente lamentable que nuestras autoridades se muevan sólo por la desmedida ambición de dinero de corto plazo y que ni remotamente quieran detenerse a pensar en las dimensiones de los problemas que dejan a quienes prontamente tendrán que atender a los ciudadanos que por miles llegan a estas hermosas y sedientas tierras y playas.

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